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Pol Nada


Pol Nada nos lleva al claro oscuro de la noche con "Canto a la Paz"

El argentino se prepara para lanzar este año su proyecto 'La San Llamarada', un canto a los misterios de la selva entrerriana en Argentina.

Desde el 2006 Pablo Jacobo viene explorando con Pol Nada la versión más oscura del pop experimental y la electrónica. En esta búsqueda, el artista atraviesa las fallas de las percepciones humanas, la tecnología de las emociones, el amor, la ciencia, la vida y la muerte. Se acerca a la experiencia psicodélica como una manifestación del mundo interior del ser humano. Conecta a los seres de la noche del monte entrerriano, esa provincia argentina rodeada por ríos y arroyos. Y es en este proceso que decide acercarse a la obra de Linares Cardozo, ese músico, compositor, poeta y pintor originario de estas tierras.
Fue desde ahí donde creó La San Llamarada, su último proyecto. Luego de editar cinco discos en los que ha colaborado, entre otros artistas, con Natalia Lafourcade, Mariano Dominguez (Illya Kuryaki and the Valderramas) y Juan Manuel Torreblanca, llega con esta propuesta atravesada por el Chamamé, la Chamarrita y el Chamamé galopeado. Un disco "con elementos psicodélicos, paralisérgicos, en una oscuridad iluminada por un resplandor Digital de delays y reverbs que se expanden como el silencio de un río nocturno; bajos anchos y pesados de un Dub lejano y guitarras de metal que dan forma y tensión al Folklore oscuro y brillante", como él lo explica. Una obra que, en definitiva, habita en la noche y se alimenta de la selva entrerriana.
La San Llamarada constará de dos entregas. Una primera de ocho tracks de Foklore lisérgico Digital a editarse en Marzo 2017 por los sellos Fértil (Buenos Aires) y Mamboretá (Formosa) y una segunda de exquisitas reversiones electrónicas curadas por el sello Fértil con artistas como el. Remolón, Barda, San Ignacio, entre otros.
Pero para ir adelantando lo que será esta pieza mágica, tenemos en exclusiva una versión de "Canto a la paz" -original de Cardozo- y dos remixes de la misma. Pablo le acentúa a la canción esa nota nostálgica, de sonido lúgubre, pero hermoso y esperanzador a la vez. Con un golpe de guitarra simple y continuo, mezclado con sonidos que se asemejan a los silbidos de la noche, le da nueva vida a este canto al agua, a la vida, al territorio y al espíritu que lo mueve. A los caminos y los caminantes que regresan a él. A aquellas pinceladas de hermosa cotidianidad que lo alimentan. La guitarra se vuelve cada vez más melódica envolviéndonos en el misterio de estas tierras argentinas, para poco a poco retornar al golpe simple y desaparecer como si se lo tragara la propia penumbra.
 Su música en 


El Laberinto de la Vida ( Borrador )

El Laberinto de la Vida
Desde el día en que fruto del Amor de nuestros padres, nos incuban, vamos recorriendo este laberinto de la Vida, lleno de flores y espinas.
Luego de nueve meses, Dios marca en el calendario que debemos ver la luz en este mundo. Y apenas lo hacemos, nos dan una palmada en las nalgas para escuchar nuestro primer llanto y todos felices sonríen por ello.
También ese día, ÉL pone en su almanaque secreto la fecha en que terminaremos de recorrerlo y encontraremos la salida.
Los primeros años, entre pañales y biberones, nos dicen que transcurrimos nuestros momentos. Y sólo lo comprobamos de grandes cuando vemos a los nuevos nacidos, haciendo eso. ¿Nosotros habremos sido iguales? Nos carcome el cerebro por no poder recordarlo.
Cuando empezamos a gatear o dar nuestros primeros pasos, en un corralito nos ponen, un laberinto sin salida, para limitar nuestros actos inquietos y de grandes descubridores.
Todos pendientes de que expresaremos primero: ¿Papá o Mamá? Ya somos fruto de la competencia de los demás.
Al tiempo, independientes somos y para demostrárnoslo y para hacer uso de ella, nos obligan a ir a la escuela.
Ya vamos seleccionando en el laberinto qué rumbo tomar, chocando contra las duras paredes de la realidad, que nos dicen “ese camino no”. Quedamos allí inmóviles, muchas veces hasta decidir los pasos a seguir.
Momentos alegres, otros tristes, está en nosotros saber tener a flor de piel los más dichosos, para tener un sano equilibrio en la vida.
El laberinto de la vida, no es más ni menos que un péndulo, que difícilmente logre el equilibrio. En momentos estamos muy arriba, en un extremo. En otros, abajo. A veces en un extremo, en otras en el lugar opuesto.
Eso es lo que debemos visualizar, como el péndulo. Cuando llegamos arriba, sin fuerza quedamos para seguir en el mismo sentido, instantáneamente inmóviles. Pero es transitorio. Un nuevo recorrido, en sentido inverso, tendremos pero sin lugar a ludas con las máximas fuerzas en el interior para afrontarlo , que seguro pasaremos por un instante muy abajo, muy profundo de nuestras vidas.
Que muy sabia la Vida es, que en ese instante el mayor impulso tendremos para salir de allí y subir nuevamente la cuesta hasta llegar agotados a lo más alto.
Por ello, el péndulo se asemeja a la alegría y a la tristeza, al bien y el mal, que es lo que nos depara nuestro laberinto.
Encontramos paz o guerras. ¿Cómo debemos actuar?
Ser fuertes y rígidos no, porque esa rigidez nos convierte en frágiles. Entonces, maleables, no, porque nos puede desviar de un objetivo deseado o buscado.
¿Entonces? La combinación entre ambas para ser usadas en las diferentes circunstancias del recorrido.
¿Por qué? ¿Para qué? Eso nos preguntamos cuando nos pasan cosas desagradables, con un sentimiento pesimista. Pero la respuesta debe tener una visión optimista, para seguir avanzando en el recorrido por otro camino más saludable.
¿Pero cuándo llegaremos al final? No, esa pregunta no debes hacértela, no está en nosotros esa respuesta, está en ÉL, como dije al principio.
Por ello, no debemos parar, sí descansar, reflexionar un instante, para seguir.
Siempre habrá flores y espinas. Flores, para disfrutar su belleza. Espinas, para cambiar el rumbo cuando nos producen dolor, porque al fin y al cabo en un tiempo también ellas nos regalarán flores.
Saludos y Cariños Ricky
Link- > http://rickyglew.blogspot.com/
RickyGlew ©