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sábado, 25 de julio de 2015

El latido de La Pachamama

El latido de La Pachamama
Una Tierra llena de Fantasías, en donde la imaginación y nuestros sentidos están a flor de piel.
En donde la bruma y la iluminación del Sol te hacen levitar el Corazón.
Allí no hay personajes extraños, solo las vaquitas, cabras, caballos y burros que retozan por sus Valles.
Entre las piedras crecen verbenas rojas y violáceas, que generan un paraíso sin igual.
Su majestad el Cóndor, fiel guardián de los cielos, vigila cada movimiento sobre esa natural alfombra que cobija la Tierra.
Sobre dicha alfombra gatean escarabajos, ciempiés y otros insectos y juegan carreras maras y zorros.


Cuando amanece parece abrirse una cajita de música y nos invade nuestros oídos el  trinar de los pájaros.
Desde los distintos cerros aparecen vertientes de agua fresca y cristalina que van murmurando su vida entre las rocas, que generan arroyuelos en el fondo del valle y en alguna pequeña olla de piedras formará una pequeña laguna de agua mansa que es el más puro espejo natural.
En dichos espejos te asomas y ves tu rostro sin arrugas y tus cabellos sin canas, como si el tiempo no pasara y fueras un joven de eternos 18 años.
Pero ese mundo late, con su sangre llena de riquezas. No solo las del agua, si nos adentramos en las oscuras grietas de esas montañas; oro, plata, zafiros y amatistas podes encontrar.
Todo muy bello, no hay dudas de ello, pero la belleza más grande, es estar allí.
Verlo, acariciarlo, sentirlo, ese lugar es ni más ni menos, que uno de los tantos Paraísos Terrenales, que solo debemos aprender a disfrutarlos.
Ricky Kimmich

domingo, 19 de julio de 2015

sábado, 18 de julio de 2015

viernes, 17 de julio de 2015

jueves, 16 de julio de 2015

miércoles, 1 de julio de 2015

El Laberinto de la Vida ( Borrador )

El Laberinto de la Vida
Desde el día en que fruto del Amor de nuestros padres, nos incuban, vamos recorriendo este laberinto de la Vida, lleno de flores y espinas.
Luego de nueve meses, Dios marca en el calendario que debemos ver la luz en este mundo. Y apenas lo hacemos, nos dan una palmada en las nalgas para escuchar nuestro primer llanto y todos felices sonríen por ello.
También ese día, ÉL pone en su almanaque secreto la fecha en que terminaremos de recorrerlo y encontraremos la salida.
Los primeros años, entre pañales y biberones, nos dicen que transcurrimos nuestros momentos. Y sólo lo comprobamos de grandes cuando vemos a los nuevos nacidos, haciendo eso. ¿Nosotros habremos sido iguales? Nos carcome el cerebro por no poder recordarlo.
Cuando empezamos a gatear o dar nuestros primeros pasos, en un corralito nos ponen, un laberinto sin salida, para limitar nuestros actos inquietos y de grandes descubridores.
Todos pendientes de que expresaremos primero: ¿Papá o Mamá? Ya somos fruto de la competencia de los demás.
Al tiempo, independientes somos y para demostrárnoslo y para hacer uso de ella, nos obligan a ir a la escuela.
Ya vamos seleccionando en el laberinto qué rumbo tomar, chocando contra las duras paredes de la realidad, que nos dicen “ese camino no”. Quedamos allí inmóviles, muchas veces hasta decidir los pasos a seguir.
Momentos alegres, otros tristes, está en nosotros saber tener a flor de piel los más dichosos, para tener un sano equilibrio en la vida.
El laberinto de la vida, no es más ni menos que un péndulo, que difícilmente logre el equilibrio. En momentos estamos muy arriba, en un extremo. En otros, abajo. A veces en un extremo, en otras en el lugar opuesto.
Eso es lo que debemos visualizar, como el péndulo. Cuando llegamos arriba, sin fuerza quedamos para seguir en el mismo sentido, instantáneamente inmóviles. Pero es transitorio. Un nuevo recorrido, en sentido inverso, tendremos pero sin lugar a ludas con las máximas fuerzas en el interior para afrontarlo , que seguro pasaremos por un instante muy abajo, muy profundo de nuestras vidas.
Que muy sabia la Vida es, que en ese instante el mayor impulso tendremos para salir de allí y subir nuevamente la cuesta hasta llegar agotados a lo más alto.
Por ello, el péndulo se asemeja a la alegría y a la tristeza, al bien y el mal, que es lo que nos depara nuestro laberinto.
Encontramos paz o guerras. ¿Cómo debemos actuar?
Ser fuertes y rígidos no, porque esa rigidez nos convierte en frágiles. Entonces, maleables, no, porque nos puede desviar de un objetivo deseado o buscado.
¿Entonces? La combinación entre ambas para ser usadas en las diferentes circunstancias del recorrido.
¿Por qué? ¿Para qué? Eso nos preguntamos cuando nos pasan cosas desagradables, con un sentimiento pesimista. Pero la respuesta debe tener una visión optimista, para seguir avanzando en el recorrido por otro camino más saludable.
¿Pero cuándo llegaremos al final? No, esa pregunta no debes hacértela, no está en nosotros esa respuesta, está en ÉL, como dije al principio.
Por ello, no debemos parar, sí descansar, reflexionar un instante, para seguir.
Siempre habrá flores y espinas. Flores, para disfrutar su belleza. Espinas, para cambiar el rumbo cuando nos producen dolor, porque al fin y al cabo en un tiempo también ellas nos regalarán flores.
Saludos y Cariños Ricky
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RickyGlew ©